Cuentas bancarias ¿Muy lejos de casa? Mejor…

Nos encontramos ante un tema de tremenda actualidad, no hay más que echar un vistazo a los diferentes diarios a lo largo del globo para darnos cuenta de que en momentos en los cuales “algunos” no saben administrar sus fondos ni gestionar sus recursos económicos, el tema de donde se encuentran los recursos económicos de los demás empieza a cobrar especial importancia. Algo así como cuando sufres de algún efecto físico secundario, propiciado por tus propios excesos y buscas un antídoto externo pues el mismo principio:

1- Las Fortunas llevan su dinero a Panamá para esquivar la presión de Hacienda (Expansión):

http://www.expansion.com/2010/06/27/empresas/banca/1277672871.html

2- Se Estrecha el cerco sobre los paraísos fiscales (Expansión):

http://www.expansion.com/2010/06/26/mercados/1277568491.html

3- Hacienda da un ultimátum a 3000 fortunas con dinero en Suiza (Expansión):

http://www.expansion.com/2010/06/23/economia/1277308373.html

4- El escándalo L´Oreal de evasión de impuestos salpica al gobierno francés (The Guardian en inglés):

http://www.guardian.co.uk/world/2010/jun/21/loreal-heiress-tax-eric-woerth

5- Para los que evaden impuestos la “partida ha finalizado” (BBC en inglés):

http://news.bbc.co.uk/2/hi/business/8260994.stm

A pesar de que muchos se empeñen en lo contrario, la realidad es la siguiente, abrir una cuenta bancaria en el extranjero es una actividad segura, fácil y sobre todo un paso muy importante de cara a establecer nuestra propia posición financiera independiente en el extranjero. Todo los demás que se anda comentando por ahí con respecto a este tema, es demagogia barata. Los motivos para abrir una cuenta bancaria en el extranjero son obvios, por motivos de inversión o simplemente con la intención de proteger nuestros propios bienes sobre todo, una vez vista la situación esperpéntica a la que los diferentes legisladores nos han llevado a través de sus decisiones. Los beneficios desde el punto de vista personal, son la posibilidad de invertir de forma más sencilla, diversificar monedas, privacidad financiera e incluso la posibilidad de proteger algunos de nuestros bienes más preciados.

Una cuenta en el extranjero para los no entendidos, nos permite habitualmente explorar con razonablemente pocas restricciones el mundo financiero global de una forma segura y mayormente privada. Esto es de un valor incalculable hoy en día, particularmente cuando la tendencia del gobierno es a eliminar cualquier tipo de privacidad que tengamos, si efectivamente, cualquier tipo. Desde cámaras de vídeo en plena calle grabando nuestra vida diaria sin nuestro consentimiento, hasta sujetos llamando a nuestro teléfono móvil sin previa autorización intentando colocar sus productos, pasando por engaños múltiples con la intención de hacerse con nuestros datos personales, hacienda y organismos públicos creando todo tipo de estratagemas para mantener nuestras actividades bajo su control y un largo etc. En resumidas cuentas, ya no tenemos derecho a un aspecto fundamental en nuestras vidas que es nuestra privacidad y sobre todo nuestra privacidad económica y financiera. ¿Por qué tengo que compartir con un personaje del estado mi estrategia económica fruto de mi trabajo, investigación, conocimiento, contactos etc. que he adquirido? ¿Por qué tengo que ser víctima de la incapacidad de este estado para promover e incentivar un contexto de inversión y principalmente, por qué no puedo beneficiarme del intensivo trabajo, que otros países están realizando para fomentar precisamente eso, que se invierta en esos países a través de reducción de impuestos e incentivos para la inversión? Preguntas y más preguntas…

Si estoy comprando bonos coreanos, o intercambiando acciones en bolsas del Este de Europa, o disfrutando de la escrupulosa privacidad y fondos ventajosos que me ofrecen las entidades bancarias de Liechtenstein, o inversiones de empresas caribeñas, o quizás quiera ser parte del crecimiento de la empresas de nano tecnología israelís, o tener acceso a una cuenta oro suiza, que no me suponga el pago de impuesto alguno, o disfrutar de contratos asegurados en la isla de Man, cuentas danesas de inversión en moneda múltiple, fondos austriacos sin imposición a nivel de impuestos, hipotecas búlgaras con condiciones favorables en el mercado… ¿Quién me lo puede impedir? ¿Por qué no se trabaja en este país hacia conseguir ese tipo de condiciones para los ciudadanos para invertir? Todos sabemos por qué, básicamente por qué no interesa.

La realidad es diferente. Hoy en día estamos a una distancia de una simple llamada o un clic de ratón y optar por meternos de lleno en inversiones altamente beneficiosas para nuestros intereses.

Sin embargo, la posibilidad de invertir utilizando una cuenta en el extranjero no es la ventaja principal. Indudablemente, el principal beneficio es conservar nuestra privacidad personal y financiera sobre todo en el clima actual de extorsión libre e impune que existe en este país. De hecho, estamos muy cerca de poder afirmar taxativamente, que la privacidad en este país está bastante cerca de ser un concepto del pasado, algo que ya no existe.

Si realmente nos sentimos en la necesidad de mantener nuestra privacidad, tenemos varias alternativas que podemos considerar. En primer lugar, evitar utilizar entidades bancarias que puedan tener sucursales en nuestro país. Ante cualquier litigio de tipo legal, nos podemos encontrar con la sorpresa de que nuestro banco cede ante presión externa – es muy fácil presionar a un banco con presencia local con el cierre de su negocio – y entrega nuestros datos personales y financieros a terceros. Una segunda alternativa es sólo utilizar nuestra cuenta extranjera para transacciones exclusivamente de tipo financiero en el extranjero, nada de pagar cheques, pago de facturas etc. Cualquier emisión de cheques llevando nuestros datos, es extremadamente cara y al igual que sucede con  el pago de facturas a nuestro nombre, significa habitualmente que nuestros datos pasan a formar parte del sistema de datos bancarios nacional y nuestras transacciones reflejadas de forma oficial. Debemos limitarnos a extracciones de dinero en efectivo y transacciones estrictamente financieras.

Si por el contrario, nuestra privacidad no nos preocupa evidentemente podemos recurrir a entidades extranjeras con oficinas bancarias a lo largo de la geografía nacional, o a bancos nacionales de gran tamaño que también tengan oficinas en el extranjero por ejemplo, BBVA o Santander. En ambos casos, esto nos permitiría invertir en mercados extranjeros sin movernos de casa. Sin embargo, como he mencionado anteriormente, es una opción que nos deja abiertos ante posibles invasiones de privacidad y protección de bienes: Si la entidad está en este país no hay vuelta de hoja, está supeditada a nuestra jurisdicción legal y precisamente en este país los mejores amigos del gobierno son los bancos, está demostrado por activa y por pasiva.

Los secretos bancarios por decirlo de alguna manera, no son un instrumento para realizar actos ilegales de ningún tipo, tipo evasión de impuestos o blanqueo de capital, o para escondernos de inspecciones gubernamentales. Los objetivos principales de establecer una cuenta en una entidad bancaria perteneciente a una zona geográfica extranjera, son legítimos, en otras palabras, el protegernos de socios empresariales corruptos, miembros interesados dentro de nuestra familia o socios, el tener acceso a inversiones y proyectos que no están disponibles en nuestro país, o que simplemente están restringidos por ley en nuestra área y sobre todo, el optar por un umbral de protección para nuestros bienes, que viendo un poco como se está desarrollando la legislación actual en nuestro país, ya no es una opción es prácticamente una obligación a menos que queramos convertirnos en hermanitas de la caridad y proceder a pagar amablemente y por nuestra cuenta, la desproporcionada deuda pública contraída por el gobierno.

De hecho, en ciertos países existen leyes bancarias establecidas que no permiten el acceso a datos privados por parte de terceros, a menos que se trate de un caso criminal y habitualmente siempre bajo orden judicial como puede ser en Panamá, Belice, Liechtenstein, Austria o Gibraltar. No es extraño ver en estos países, importantes multas y sentencias de prisión para aquellos empleados o entidades bancarias que facilitan datos personales y abusan de la privacidad de los propietarios de las cuentas bancarias. Este hecho es sin duda en si una garantía adicional.

Hacienda maniata a la inspección para no buscar delito penal en cuentas suizas (Periódico Expansión):

http://www.expansion.com/2010/07/07/economia/1278454581.html

Los clientes de HSBC planean acciones legales si Hacienda les investiga (Periódico Expansión):

http://www.expansion.com/2010/07/07/empresas/banca/1278538807.html

Adicionalmente a ventajas de inversión global, las cuentas en el extranjero nos ofrecen hasta cierto punto la posibilidad de proteger nuestros bienes y nuestro patrimonio adquirido a lo largo de los años. Las personas no tienen por qué saber que poseemos bienes en el extranjero esa es la realidad. De la misma manera, es muy posible que cuando tengamos que hacer nuestra declaración anual a hacienda, optemos por declarar que tenemos ciertas cuentas bancarias en entidades extranjeras. Una vez que hacienda o terceros se den cuenta de que nuestro dinero se encuentra a miles de kilómetros, es muy posible (realmente posible) que se percaten de la dificultad de tener acceso por su parte a este capital, por los motivos y las razones que he mencionado anteriormente. Sea cual sea el desenlace, las posibilidades de salir perjudicado son mínimas y la autoridad y potestad de estas entidades terceras ante nuestra privacidad y derechos legítimos en otras jurisdicciones geográficas realmente reducidas.

Evidentemente, no podemos proceder a abrir una cuenta bancaria en el extranjero sin informarnos exhaustivamente acerca de temas básicos como la reputación de la entidad bancaria en cuestión, su condición financiera (moodys.com y fitchratings.com son dos portales razonablemente fiables donde podemos informarnos de la situación de las entidades bancarias), sus tasas, servicios y costes relacionados con las transacciones, su trato hacia clientes “extranjeros”, su capacidad de ofrecer lo que necesitamos, y algo que parece insustancial pero que es básico, la capacidad de hablar por lo menos inglés de forma fluida para aconsejarnos y para transmitir nuestras instrucciones correctamente. Nunca se puede ser lo suficientemente cuidadoso, particularmente con los costes de estas instituciones. Estar excelentemente aconsejado puede ser el principio de una operación financiera brillante.

Áreas geográficas recomendables:

1- Las islas Caimanes – Si realmente nuestra privacidad financiera no nos es de máxima prioridad.

2- Suiza – Si disponemos de un mínimo de 250 mil Euros

3- Singapur – Concisas y efectivas leyes de privacidad particularmente protección contra investigaciones provenientes de la Unión Europea.

4- Dinamarca – Sector de banca tremendamente innovador

5- Austria – País que tiene una ley establecida en su constitución referente a garantizar la confidencialidad de los datos bancarios de los clientes.

6- Liechtenstein – Como Suiza para grandes cantidades de capital

7- Hong Kong – Si nos interesan particularmente las inversiones en mercados asiáticos y empresas chinas en particular

8- Jersey – Si tenemos un interés específico en abrirnos una cuenta en las famosas Islas del Canal (Jersey y Guernsey) que legalmente son dependientes del Reino Unido pero que legalmente no pertenecen ni al Reino Unido ni a la Unión Europea.

Finalmente, simplemente comentar que abrir una cuenta bancaria en el extranjero no es un instrumento válido para ocultar bienes, o capital que en un principio tenemos la obligación de declarar a hacienda. Tampoco podemos optar a utilizar una tarjeta de crédito perteneciente a una entidad situada en el extranjero, para ocultar nuestros ingresos o nuestros gastos personales. ¿Por qué? Por que estas actividades son ilegales y nos pueden poner en una situación delicada, independientemente de que nuestra entidad bancaria nos proteja a nivel de facilitar nuestros datos o no. Realmente si valoramos la relación beneficio – riesgo, el resultado aunque nos salgamos con la nuestra posiblemente nos es desfavorable. Si somos medianamente inteligentes, estas opciones ni siquiera debemos de considerarlas, las cuentas extranjeras son instrumentos muy valiosos pero no para este tipo de actividades, casi, casi, casi siempre, recogemos lo que sembramos.

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